Cómo eliminar productos que no venden: el proceso con datos

· Sebastián Beltrán

En un catálogo de bienes de consumo, saber cuándo y cómo eliminar productos que no venden marca la diferencia entre una operación que mejora su rentabilidad y una que la erosiona en silencio. Tienes referencias que llevan meses sin generar resultados visibles: ocupan espacio en la bodega, absorben atención del equipo y añaden complejidad operativa que no aparece como costo en ninguna línea visible. Esa duda sobre si el problema tiene solución o si ya es hora de actuar resulta más costosa de lo que parece. Entre el 20% y el 30% del catálogo típico en bienes de consumo genera márgenes netos negativos una vez que se imputan todos los costos reales de la operación, según análisis de McKinsey y Bain & Company consolidados por CepymeNews (diciembre 2025). El problema no es que el producto no venda. El problema es que nadie hizo la pregunta correcta antes de decidir.

Antes de eliminar, entiende por qué no tracciona

No todo producto de bajo rendimiento merece la misma respuesta. Antes de eliminar, necesitas un diagnóstico que separe las causas corregibles de las que no tienen solución. Un producto puede no vender porque tiene un precio equivocado para el canal donde está, porque su empaque no comunica el beneficio en el punto de venta, porque está en el canal equivocado para su perfil de consumidor, o porque su formulación tiene un costo de ingredientes que ya dejó de ser competitivo. Esas causas tienen ajuste posible: reposicionamiento, reformulación, redirección de canal, renegociación de insumos.

Sigma Alimentos demostró este camino en 2024 a través de FoodForms, su startup interna de biotecnología alimentaria. En lugar de eliminar productos con márgenes insuficientes, los reformuló para reducir el costo de producción sin cambiar la experiencia del consumidor, convirtiendo líneas que antes destruían valor en motores rentables del portafolio. El criterio de corte aparece cuando el diagnóstico revela algo diferente: el margen de contribución del producto es negativo o tan bajo que no cubre el costo real de producirlo, almacenarlo y llevarlo al punto de venta, incluso después de cualquier ajuste razonable. En ese punto, no hay reformulación que cambie la lógica financiera. Ahí empieza el proceso que sigue.

Paso 1: calcula el margen real, no el margen bruto

El margen bruto que aparece en tu contabilidad no es el margen real del producto. Los costos logísticos capilares, el procesamiento de devoluciones, la merma por obsolescencia y el tiempo de equipo que absorbe cada referencia activa reducen ese margen de forma que la contabilidad general no captura. El modelo de costo de servir imputa estos costos de forma granular por unidad, y cuando se aplica con rigor, el margen aparente de un producto puede reducirse hasta un 40%, según Harvard Business Review. Antes de decidir qué eliminar, necesitas ese número por cada referencia de tu catálogo.

La Calculadora de Margen de Contribución te entrega ese dato en función de tus costos variables reales, con un semáforo que indica si cada producto está en zona verde, amarilla o roja. El análisis incluye un diagnóstico personalizado que te ayuda a interpretar el número en el contexto de tu negocio. Las referencias en zona roja son el primer candidato a revisar con los criterios del paso siguiente. Sin ese dato, cualquier decisión de eliminación es subjetiva: estás eligiendo por intuición o por volumen de ventas brutas, que es exactamente el criterio que más daño hace.

Paso 2: clasifica tu portafolio por rol antes de cortar

No todos los productos deben evaluarse con el mismo umbral de rentabilidad. Un portafolio bien gestionado tiene cuatro tipos de referencias con funciones distintas: los de atracción, que generan tráfico o prueba aunque su margen sea bajo; los de margen, que son la base financiera del negocio; los de defensa, que existen para proteger espacio en el canal frente a la competencia; y los de innovación, que todavía están construyendo su curva de adopción. Un producto de atracción con margen de contribución bajo no necesariamente debe eliminarse si cumple esa función con eficiencia. Un producto que no cumple ninguno de estos cuatro roles, tiene margen negativo y lleva más de dos ciclos sin mejorar, sí tiene que salir.

El mercado ya te está dando señales adicionales de esta urgencia. NielsenIQ reportó que el canasto de consumo masivo en Centroamérica creció apenas un 0.1% en volumen durante 2025, con todo el crecimiento de valor explicado exclusivamente por inflación (NielsenIQ Caricam, diciembre 2025). En un mercado sin crecimiento real de volumen, cada referencia activa compite por un espacio que el consumidor ya no amplía. Si el producto no tiene un rol claro y rentable, ese espacio lo ocupa otro.

Paso 3: define el criterio de corte

Una vez que tienes el margen de contribución real y la clasificación por roles, el criterio de corte se vuelve concreto. Sale el producto que tiene margen de contribución negativo, no cumple ningún rol estratégico y no tiene ajuste viable en los próximos dos ciclos. También sale el producto que tiene margen positivo pero por debajo del umbral mínimo que tu operación necesita para ser rentable, sin un rol de atracción o defensa que justifique sostenerlo. La decisión deja de ser emocional cuando está anclada en un número y en una función dentro del portafolio.

Genomma Lab aplicó este criterio en toda su operación durante 2025, racionalizando múltiples referencias en México y el resto de América Latina frente a la volatilidad inflacionaria de la región. El resultado fue un margen bruto histórico del 60.5% y un EBITDA proyectado del 21.8% para 2026, según análisis de Matrix BCG (abril 2026). Incluso los actores con presupuestos masivos erosionan su rentabilidad cuando permiten que el portafolio crezca sin criterio. La focalización funciona a cualquier escala.

Paso 4: ejecuta el retiro sin perder canal ni operación

El retiro desordenado genera más daño que el producto que lo provoca. El proceso de salida tiene tres frentes que deben gestionarse de forma simultánea. El primero es liquidar el inventario activo antes de cortar producción; el precio de salida debe calcularse con el margen de contribución mínimo que cubre el costo de almacenamiento, y para tener claridad sobre ese piso por canal, conviene revisar cómo calcular el precio de cada producto antes de negociar con el distribuidor. El segundo es comunicar el retiro con anticipación suficiente al canal, especialmente en canal tradicional donde la referencia puede ser un hábito de compra del tendero; si tienes una referencia sustituta en el portafolio, este es el momento de presentarla. El tercero es reasignar de forma explícita los recursos que se liberan hacia los productos de mayor margen, porque ese es el beneficio real de la depuración: retirar entre el 10% y el 20% de las referencias activas de menor volumen puede reducir los tiempos perdidos por cambio de formato en planta entre un 20% y un 30%, y mejorar la Eficiencia General de los Equipos entre uno y dos puntos porcentuales, según datos de manufactura consolidados por Knowledgeridge (febrero 2026).

El error que más caro sale

El error que más daño hace no es eliminar el producto equivocado. Es tomar la decisión basándose en el volumen de ventas brutas en lugar del margen de contribución real. Un producto que factura bien pero tiene margen de contribución negativo destruye más valor que uno que vende poco pero cubre su costo de servir con margen positivo. Los retailers ya corrigen este error por su cuenta, sin consultarte: Walmart de México y Centroamérica ejecutó depuraciones de catálogo de hasta el 30% en 2025, priorizando exclusivamente las referencias de alta rotación y alta confianza para el consumidor (Walmart México, informe 2025). Si no tienes el dato de margen por producto antes de que el canal actúe, perderás el control de qué se va y cómo.

Saber cuándo y cómo eliminar un producto es la mitad del trabajo de gestión de portafolio. La otra mitad es tener criterios claros sobre cuántos productos debe tener tu negocio para operar con rentabilidad sin sobrecomplejizar la operación. Una vez que tienes ese límite definido, el paso siguiente es saber cómo incorporar nuevas referencias que justifiquen su espacio desde el primer ciclo de vida. Si quieres ese sistema completo, el punto de partida es cómo lanzar un nuevo producto en bienes de consumo.

Depurar el portafolio es la base de lo que sigue. Cuando tienes claro qué productos sostienen tu margen y cuáles lo desgastan, puedes decidir producción, precio y distribución con tus números en la mano y tu instinto sobre la mesa. El Kit de Crecimiento de Aignis te da ese sistema completo, con las herramientas para aplicarlo cada semana en tu negocio.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo es el momento correcto para eliminar un producto del catálogo?

Cuando el diagnóstico confirma que el margen de contribución es negativo o insuficiente para cubrir el costo de servir, y no existe ningún ajuste de precio, canal o formulación que lo lleve a zona rentable en los próximos dos ciclos. Si el producto cumple un rol de atracción o defensa con MC positivo, aunque bajo, el retiro no está justificado.

¿Cómo sé si un producto tiene solución antes de eliminarlo?

Revisa primero si la causa del bajo rendimiento es corregible: precio equivocado para el canal, empaque que no comunica el beneficio, canal equivocado para el perfil del consumidor o costo de ingredientes que se puede renegociar. Si alguna de esas causas aplica y el ajuste es económicamente viable, el producto tiene solución. Si el MC es negativo incluso con el mejor escenario de ajuste, no la tiene.

¿Qué hago con el inventario del producto que voy a retirar?

Liquídalo antes de cortar producción. El precio de liquidación debe calcularse desde el margen de contribución mínimo que cubre el costo de almacenamiento, no por debajo. Si bajas el precio de salida sin ese piso claro, puedes terminar pagando por deshacerte del inventario en lugar de recuperar algo de él.

Kit de Crecimiento de Aignis